lunes, 24 de junio de 2013

Conectar

Conectar. Tender puentes para caminar [Todo lo que quiere E en la vida es caminar, me digo]. Congregar. Unir puntos lejanos. De pequeña no hacía más que pegar stickers y armar figuras trazando líneas que conectaban puntos numerados en revistas que mi padre me compraba. Si vuelvo sobre mi memoria, descubro que mi capacidad de recordar eventos insignificantes, detalles que la gente soslaya, es asociativa. Si me torturo vitalmente pensando en eventos cotidianos, generando coincidencias, buscando con desespero señales inequívocas, es porque conecto sutilezas. 

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F piensa en literatura. Es lo más importante en su vida y está por encima de cualquier cosa. Todo cuanto tiene es la literatura. Es su refugio. Quiere escribir para él. Maricadas, dice. No quiere publicar, no quiere botarlo al mundo. Escribe para sí. No sé la historia de la Torre de Babel; sólo reconozco su figura. El gran edificio asciende. Se eleva hasta al cielo. A lo mejor tiene un final, pero se pierde. Imposible verlo -además soy miope-. En lo alto de la torre -como en los cuentos de caballería- está F. También es una isla. La literatura es una isla donde F de Faro vive. A veces da una luz desde su isla. La luz salva. De repente un náufrago advierte la luz y, envuelto en ella, se deja llevar hasta la isla. ¡Tierra! Por fin la tierra después de no tener anclas ni solidez. Llega a la isla que es la literatura y no hay nadie. Muere solo en la isla salvado por la luz del F de faro. 

E quiere caminar. E caminaría todo el litoral del caribe colombiano. Caminar supone recorrer caminos, conexiones que otros hicieron. Pero también implica trazar caminos nuevos, conectar. A veces siento que dibujo figuras para que E las camine.

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¿Existe una pasión en la que quiera sumergirme por el resto de la vida? 

No hay forma de caminar hasta una isla. No hay manera de trazar caminos para quien no quiere recorrerlos.

1 comentario:

jugodemaracuya dijo...

Qué maravilla la figura del faro salvador.

Me hizo pensar en un libro que leí hace ya varios años, era una colección, en realidad "La Torre Oscura" de Stephen King. La Torre era casi inexpugnable y desde ella se manejaba el mundo. El lío es que la persona que habitaba el piso alto de la Torre, el gran titiritero, se había vuelto loco y eso explicaba muchas cosas...

No sé si pueda ser la clave a una pasión o si sea la puerta de entrada a "algo", tienes una memoria única, como nadie en el mundo, y una capacidad para hacer asociaciones que te envidio. Eso es parte de tu encanto.

Saludos.